LUZ Y VIDA

Apuntes acerca de la teoría e historia de la iluminación: “El conocimiento del pasado nos revela conocimientos de nosotros mismos y nos ayuda a intuir el futuro”.

Al alba, toda la tierra se esta despertando. Hay una gran ola de energía que se despierta en todo el mundo, La LUZ. Por la tarde con el crepúsculo las energías decaen. La OSCURIDAD. En todas las religiones ancestrales, se solía rezar por la mañana temprano, al salir el Sol, porque el ascenso del Sol implica el ascenso de todas las energías de la existencia. La VIDA despierta, la gran vida del Sol… La palabra luz deriva del griego Lux, Lumen. Los griegos tuvieron un gran espíritu de observación de la luz, al igual que los egipcios, probablemente inducidos por esta cultura.

En la Grecia clásica el sentido religioso de la Luz se percibe teniendo en cuenta la orientación Este-Oeste. Su profundo deseo de conocimiento convertía la contemplación en rigurosos estudios sobre la Luz, creando ilusiones ópticas que pudieran alterar el templo, de lo que es un claro ejemplo el Partenon. Se alteraban las construcciones de forma intencionada, dando a las columnas exteriores una mayor dimensión y así, al recibir más Luz, parecer más pequeñas, corrigendo de una manera casi mágica la apariencia de estrechamiento en la parte central.

Praxíteles, escultor del siglo IV A.C. presta una gran importancia al paso de la Luz a la sombra, que en sus esculturas se hace imperceptible, insensible, creando un efecto pictórico llamado Esfumado. La figura aparece de esta manera suavemente sombreada, en claroscuro. Tiene un papel importante en su arte. El peinado se hace con grandes mechones acentuándose el contraste lumínico, apareciendo así el juego de luces. Los egipcios, una de las más grandes civilizaciones que han existido en nuestro planeta, en tiempos de Ramsés rendían culto al Sol. Le llamaban Ra, su máximo Dios. A él le dedicaban templos como los de Karnak y Luxor. Éstos se encontraban a la orilla este del Nilo (por donde salía el Sol). En la orilla Oeste, donde cae el Sol todos los días en el crepúsculo, había un complejo de tumbas, El Valle de los Reyes, donde tenían lugar los ritos funerarios, donde dejaban los restos de los muertos, evidenciando así la asociación Luz / Vida, Oscuridad / Muerte.

Las Pirámides no son sino “escaleras hacia el cielo”, apuntando hacia Ra, quien se manifestaba sobre ellas en el momento de mayor esplendor diurno ( la hora del día cuando el Sol este más alto – el medio día). Las aristas de la pirámide representan los rayos del astro divino que caen sobre la tierra, bañándola con su Luz Divina, de modo que el monumento quedaba cubierto de luz por completo, de tal suerte que sus aristas se convertían en una prolongación de sus rayos, abarcando los cuatro puntos cardinales que son la base y arranque de la pirámide, sin fachada ninguna, es decir, sin principio ni fin. Todo en su conjunto es una unidad holística (cuerpo, mente, espíritu).

Se puede afirmar, por tanto, que estamos ante un maravilloso efecto de “iluminación…”. La arquitectura esta fundamentada, como su religión, en la Luz y su influjo, mediante la observación del astro Rey, de su manifestación sobre la tierra, de como incide en la naturaleza su luz solar. Es la ciudad de Tebas un grandioso exponente arquitectónico donde se materializa la Fe a través de sus templos dedicados a los dioses. Se la conoce como La Ciudad de Dios. En la construcción de los templos permanece la misma intención de entrega y de culto a Ra. Los construyen conscientes de la presencia permanente en cada día del renacer del Sol, y su incidencia sobre ellos. Los construyen de manera que por la parte alta disponen una moldura curva (la gola tan clásica de Egipto), creando con el duro Sol un sólido perfil sombreado de gran impacto visual por el fuerte contraste de luces. A la vez dichos templos se estrechaban y reducían en altura a medida que desde el acceso se avanzaba a la cámara del Dios, en orden de producir un intencionado misterio y una progresiva atenuación luminosa.

Arquitectos, sacerdotes y astrónomos son quienes manejan la Luz natural, creando efectos (a este acto y a este efecto cabe llamarle iluminación escénica). Nos remontamos por tanto a un pasado tres mil años A.C. Luz es sinónimo de Vida. Despierta las energías en él animo, lleva a un estado en favor de nuestra corriente natural (una vez más la Naturaleza como modelo). Dicho de otra manera, nuestro fluir natural nos hace estar menos que nunca en la “mente” de ahí que haya unos resquicios a través de los cuales la luz, que a partir de ahora también llamaremos Iluminación, (hagamos una pausa para registrar lo trascendente de este término), nos permite ver la realidad desde los sentidos, y controlar por el contrario su ausencia, la oscuridad, la llegada progresiva de las tinieblas con la noche nos hace perder el sentido de la Vista.

El hombre, amputado de sus sentidos se enfrentaba a lo incontrolable y hostil de la noche, hallándose desvalido ante la oscuridad que era sinónimo de peligro, de riesgo, de miedo. Todo ello nos lleva a un plano mental, luchando en contra de la corriente, y las energías decaen. Es la mente individual quien actúa, de ahí que durante la noche, teniendo como cómplice la oscuridad, el delito sea contemplado por el Código Penal con este agravante ante el suceso calificándolo de “nocturnidad”.

También nuestro sabio refranero esta pleno de alusiones a los confusos consejos de la noche. Hemos de tener muy presente como los negros horizontes de las regiones nórdicas producen ideas hoscas, fúnebres, de manera que la primacía de la noche sobre el día, de la oscuridad sobre la luz da como triste resultado estadístico la mayor cifra de suicidios del planeta. Resulta evidente que bajo esas condiciones nuestra propia imaginación se mueve de ese modo entre tinieblas negras como la laca. Al lado contrario los espléndidos horizontes de oriente hacen de la vida “un brillante ensueño”. Egipto comparte esa suerte. Una dramática evidencia del poder de la Luz.